Etiquetas

De aquí a poco culminará un proceso iniciado hace… ¿cuánto? Y, ¿por qué? Otra pregunta podría ser: ¿para qué? Y -de forma inevitable- aparece otra cuestión clave: ¿de veras te crees que el proceso ha culminado? (una sonrisa trasquinada se me escapa mientras la formulo).

Pongamos orden.

Primero fue la lectura. Sin duda. De chico, con los cómics (los tebeos de entonces). Más adelante, los primeros libros (aún conservo algunos Julio Verne que casi se desmenuzan de viejos, sólo con mirarlos). Luego, las bibliotecas; y después las librerías. Y los clubs de lectura. O sea, que el virus viene de largo. Creo que he leído de casi todo. Aunque me confieso especialmente inclinado a la novela negra. Otro día hablaremos de este género.

¿Y escribir? Eso es más reciente. Creo que si no empecé antes fue por falta de tiempo (sin duda excusa barata, porque bien lo encontré para otros quehaceres). A buen seguro, a alguien tendré que agradecer esas horas adicionales que me han permitido desarrollar esta afición. También lo comentaremos otro día.

Y entre la lectura y la escritura… la fantasía. O como se la quiera llamar: imaginación, ensueño. Ligadas a la inspiración, o iluminación, o a las musas. Y -sobre todo- al trabajo. Mucho.

Y también mucha satisfacción. Si no, ¿para qué?