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Existen similitudes y diferencias entre la novela negra y la novela policíaca o detectivesca. Ya tratamos de ellos en otro sitio.  No descubro nada al afirmar que la novela detectivesca clásica (la de Agatha Christie, por ejemplo) se desarrolla en un ambiente refinado (con crímenes cometidos por las clases socialmente altas) y en ocasiones el escenario es exótico. Es la gente de bien metida a delinquir.

descarga (2)El método de investigación es deductivo. El investigador va atando cabos y la resolución del caso toma la forma de una exposición con la que concluye el relato. La razón humana desentraña el misterio y descubre al delincuente –al asesino-, que se rinde ante ella sin excesiva oposición. Como si de un juego se tratara. Si uno se sorprende con el final, empieza a repasar páginas para hallar las pistas que le han ido pasando inadvertidas. Si no, se dice: “ves, lo que yo me imaginaba”, porque ha ido construyendo la resolución al tiempo que lo hacía el protagonista (el detective).

Si hacemos un paralelismo con la series televisivas, estaríamos ante el caso de Se ha escrito un crimen, con Angela Lansbury (cuyo personaje es una escritora de novelas policíacas, qué casualidad). Otro ejemplo podría ser el detective Colombo, salvando las distancias.

En la novela negra, el escenario es diferente. Ni viajamos a Egipto ni tomamos un sofisticado tren en Estambul. Es común que nos movamos en los ambientes urbanos –y en ocasiones rurales- más degradados y, cuando los describimos, lo hacemos con una buena carga dedescarga (1) crítica social o con ánimo de denuncia. La trama también nos puede servir para constatar un hecho: por ejemplo, la corrupción política. Tampoco el investigador es siempre trigo limpio; y, si es policía, bebe en mayor o menor medida (probablemente el caso del comisario griego Jaritos sea una excepción). En la obra se mezclan la historia del crimen y la historia particular del investigador: nuevamente, Jaritos nos sirve como ejemplo.La rosa de Alejandría

Fijémonos en la serie Carvalho de Vázquez Montalbán: el detective ha pasado por la cárcel, sale con una prostituta en activo y explota a un exdelincuente de poca monta. Sus crímenes son crímenes de barrio y la visión ideológica del autor transita toda la obra. Y no siempre resuelve el caso o, si lo resuelve, de poco le sirve.

Esbozadas las diferencias entre novela negra y novela detectivesca –dando por supuesto que existe un amplio espectro de gradación entre una y otra-, en otro momento hablaremos de sus similitudes. Pero aquí dejaremos descrito que, con raras excepciones, siempre se da: el muerto. Una novela policíaca sin muerto parece inconcebible. Creo que es porque el asesinato –o el homicidio- constituye, sin duda, el mayor de los crímenes, todo y que aún se le pueden añadir execrabilidades; tortura, violación.

¿Es imprescindible que el desencadenante de la novela sea la comisión de un asesinato? Yo creo que no. Sin embargo, en un momento u otro aparece un cadáver, o hasta dos.

descargaPor cierto, a mí ni se me ocurriría vivir en el pueblo de la señora Jessica Fletcher, ni tenerla como amiga, ni invitarla a mi boda ni irme de vacaciones con ella: no fuera que me tocara el papel del asesinado.