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loquenosquedaHe leído “Lo que nos queda de la muerte” (Jordi Ledesma, 2016, Ed. Alrevés) en un par de sentadas. Pero sé que la hubiera podido acabar perfectamente de una sola tirada. Hacía tiempo que no tenía entre las manos una novela que atrapara tanto desde que, ya en las primeras líneas, empieza a fluir hasta el final.

Las situaciones se suceden, los personajes nacen y se definen, se entrecruzan, saltan, se adelantan y retroceden, se mezclan, se yuxtaponen: el pueblo, sus gentes, los acontecimientos; y la redondez de los personajes, con su pasado, su presente y su proyección de futuro. Las tramas –y sus finales- se suceden en perfecta lógica. Y fluyen: así describiría el estilo con que está escrita.

Es magistral cómo la voz del cronista, en primera persona, adquiere formas de tercera –cuando es necesario- sin alterar el ritmo del relato. Y, como cohesionador, un trasfondo negro cargado de delincuencia, intereses, corrupción, brutalidad, cinismo; de ganadores –pocos- y perdedores; todo en un marco festivo y a la vez depravado. Si he de elegir al personaje clave –no diré que entrañable, pero sí ambivalente- me quedo con el cocodrilo.

En mi modesto entender, es un novela más que recomendable: es imprescindible.