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A menudo mis caminatas me conducen a un monolito conmemorativo que hay casi a tocar de la playa. monolitoSu historia es curiosa.

Ya de antiguo se había observado la conveniencia de unificar las diversas unidades de longitud existentes. Para establecer un referente -que se pretendía fuera universal- se pensó en crear un patrón, resultante de dividir la cuarta parte de un meridiano terrestre entre la cifra de diez millones. Así nació el metro.

El meridiano elegido fue el que pasa por París, no en vano la comisión que encabezaba el estudio era de nacionalidad francesa. La expedición se puso en marcha a finales del siglo XVIII. Como que medir todo un cuadrante era tarea ardua –habría que empezar en el polo y acabar en el ecuador- se decidió mesurar sólo una porción: la que iba desde las playas de Dunkerke hasta Barcelona (aunque posteriormente se prologaría hasta la isla de Mallorca).

Pues bien, este monolito con el que me cruzo cuando paseo es el que marca el final terrestre del meridiano de referencia, en la costa barcelonesa.

aventuras¿Cómo se hace para medir un meridiano? En internet se encontrarán centenares de artículos al respecto. Sin embargo, yo lo aprendí hace ya unas cuantas décadas: fue leyendo una novela. Concretamente, la obra de Julio Verne titulada Aventuras de tres rusos y tres ingleses. En ella, una expedición internacional parte a la región sudafricana con un propósito similar al de los franceses de un siglo antes.

Una lectura deliciosa y a la vez instructiva, como todas las del gran novelista francés. Aún conservo el libro.