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Decidme que soy raro, si queréis, pero con los años he ido perdiendo el gusto por buena fogueraparte de las festividades que jalonan el calendario. La primera celebración que postergué al olvido fue el carnaval, y aún no sé por qué. Luego cayó en desuso mi castizo Halloween (o castañada patria). Hasta he dejado de celebrar mi propio aniversario y le vengo perdiendo apego a la Navidad. Sin embargo -y de momento- mantengo el gusto por la noche de San Juan.

En mi lado del planeta, la vigilia de San Juan casi coincide con el inicio del verano y con la noche más corta del año. De tradición pagana, es la fiesta de la cosecha, de las hogueras y de los fuegos artificiales. De las cenas con amigos, de ver amanecer y –si se goza de la proximidad de la playa- de un buen remojón saludando al astro rey. Es la festividad de la alegría y de la ilusión.

Hoy es vigilia de San Juan y mañana… mañana será otro día.