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shutter1Dennis Lehane es autor de las novelas Mystic River (Río místico), Gone Baby Gone (Adiós, pequeña, adiós) y The Drop (La entrega o El depósito) -todas ellas llevadas al cine- y guionista de la serie The Wire (Bajo escucha o Los vigilantes). También lo es del film que nos ocupa hoy, publicado como novela en 2003 y llevado a la pantalla siete años después de la mano de Martin Scorsese, con un guión adaptado por Laeta Kalogridis. Sus principales intérpretes son Leonardo DiCaprio, Ben Kingsley y Mark Ruffalo.

En los años cincuenta, dos agentes federales se trasladan a un manicomio de alta shutter3seguridad –contenido en una isla inexpugnable y tenebrosa- para investigar la misteriosa desaparición de una reclusa. Uno de los policías es un hombre ambivalente, atormentado por su pasado.

Destaca la fotografía, que sumerge al espectador en un ambiente amenazador: el de los convictos dentro de una institución psiquiátrica, sin posibilidad de remisión. shutter2Especialmente inquietante es el flashback que recrea la entrada del policía encarnado por DiCaprio en un campo de concentración alemán, cuando combatió durante la II Guerra Mundial. Y también la escena en la cueva del acantilado con la presunta doctora fugada, que le explica cuál es la condición irreversible de un paciente a partir del momento en que es diagnosticado como demente.

En el transcurso de la historia se nos irán dejando algunas pistas premonitorias del espectacular giro que se da al final de la película, al más puso estilo de una novela escrita: los guardas nerviosos cuando ambos policías desembarcan en la isla, la enferma que escribe una nota en la agenda de DiCaprio o la demente que se lleva los dedos a los labios advirtiéndole silencio.

Una película digna de ver.