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Cuando aún estudiaba y, llegado junio, se acababan aquellas dos maratonianas semanas de exámenes y respiraba al fin, a mí se me quedaba un vacío dentro que tenía que rellenar leyendo algo. Esa misma sensación tengo ahora, cuando ya rueda mi novela. Así 3879093que me pongo a imaginar historias, a fabular tramas, a preparar el guión de lo que podría ser mi nueva publicación. Una historia de policías, ese es lo que me pide el cuerpo. Me viene en gusto recrear un mundo de represión, de injusticias, de segundas intenciones. Con sus políticos; corruptos, por supuesto. Una crítica social, una novela negra, a fin de cuentas. Tal vez rescate a alguno de mis anteriores personajes, quizás al inspector Navas, que ya lleva treinta años en barbecho. Ya será mayor, cercano a jubilarse. Le contrapondré un policía joven, fresco, y los sumergiré en una nueva investigación. Crearé malos, buenos, menos malos y menos buenos. Y víctimas.

Sí, ya estoy en marcha.

¡Bien!