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Dicen que primero es la idea y luego el ir construyendo la trama y los personajes; hacer el guión (si eres más escritor de mapa que de brújula), generar las tramas secundarias y rellenar los capítulos; pulir y abrillantar, corregir; buscar un lector cero; volver  a pulir y… ¡alehop, ya está! ¿Ves qué fácil? (Sí… fácil… glupsss…) El caso es que lo primero es la idea. Pero luego… cada maestrillo tiene su librillo. Un día lees algo o comentas algo o se te viene a la cabeza tal o cual cosa. Ya tienes la idea inicial -borrosa, por supuesto- y de ella surgirá la acción y quienes la desarrollarán.marionetas

En este post quiero referirme a los personajes. Porque, ¿qué fue primero, el personaje o la acción? ¿el huevo o la gallina?

Dicen los guionistas que escribieron tal o cual film o serie pensando que aquel determinado actor sería ideal para encarnar al protagonista; otros aseguran que hicieron un guión a la medida para un actor determinado. Existe un matiz de diferencia, sin duda. A mí me agrada crear los protagonistas a continuación de la idea, y a partir de ellos generar la trama. No son ellos quienes construyen la novela –¡faltaría más, la escribo yo!-, pero adquieren cierta vida en la hoja en blanco.

En El efecto dominó, el inspector Navas y el concejal Ruano son los personajes fundamentales. Creo que pensé en ellos incluso antes de saber qué es lo que iba a escribir. Podría decir que los conocía incluso con anterioridad a poner los primeros ladrillos. Y les aseguro que hasta tienen sus referentes de carne y hueso, los dos. También los poseen otros personajes de la novela. Fue a partir de todos ellos que se empezó a desarrollar la trama y se construyeron los capítulos, guiándome más de brújula que de mapa. ¿Es esto ortodoxo? No lo sé. ¿Ofrece suficientes garantías? Tampoco lo sé. El caso es que me divertí mucho extrayendo este thriller.

En No hay lugar para la poesía el proceso ha sido otro. Primero fue la idea –aún recuerdo cuando nació ésta y dónde me encontraba en aquel momento– para ir ideando la acción y embastado capítulos (aquí hubo algo más de mapa). El protagonista –Santiago Morilla- no tiene un referente real concreto, sino que es la amalgama de varios personas que conozco. Los demás –Lucía, Molins, Enrique, Bernardo, María, Julio Portolés, Andrés Román- son gentes inventadas o, cuando menos, rescatadas del poso que la vida te va dejando en el subconsciente. Beatriz sí que existe  en la vida real -en gran medida- y Estébanez también.

En cuanto a los acontecimientos que determinan y van configurando la acción… de eso y de más cosas hablaremos otro día.