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Como que la Real Academia no contempla el término, uno puede atreverse a expresar el significado que mejor le cuadre. Siguiendo no obstante descargaal malogrado Paco Camarassa, existe un cúmulo de obras de temática variada que tienen algo que las reúne. Así, tenemos la novela policíaca, la novela de espías, la de detectives, la novela enigma, la novela negra, la de suspense… y un buen número de afines, pero diferentes. En todas ellas el autor plantea un misterio -en el que confluye una forma delictiva plena o que se le asemeja, o una situación oscura- y el itinerario de quien ha de resolverlo, ya sea para bien o para mal. No todas son novelas negras y descarnadas, de aquí este término ecléctico: negrocriminal.

Fin de la parte erudita.

Yo no escribo novela negra-negra, aunque no renuncio a ello: algunos de mis relatos sí que se aproximan al género. Creo que más bien estoy dentro del género policial -sin que por ello precise siempre de policías- y cargado de raíces históricas.

En El efecto dominó, el inspector Mateo Navas entra involuntariamente en una improvisada operación antinarcóticos de los años ochenta que concluye con el hallazgo accidental del cadáver de un hombre, enterrado cuarenta años atrás en una fábrica ahora abandonada. Navas deberá concluir la operación antidroga, ayudando a capturar al resto de traficantes, y al tiempo tendrá que averiguar quién es la persona muerta y la identidad de sus asesinos. Poco a poco se verá envuelto en un marasmo de corrupción policial y política, ya que el asesinato cometido tras la guerra civil tendrá una estrecha relación con los hechos del momento que vive el inspector.

Di la novela a leer a varios policías que vivieron aquellos momentos históricos, y me reconfortó que aprobaran el modo en que yo había relatado el ambiente del momento.

En No hay lugar para la poesía el protagonista no es un policía, sino un abogado que se ve desbordado por los sucesos que le van envolviendo. Santiago Morilla se maneja entre casos menores: accidentes de tráfico, demandas inmobiliarias, alguna estafa y poca cosa más. Un viejo marinero arriba a la ciudad de la que hubo de huir cuarenta y tantos años atrás, cuando era un muchacho. Tras una pelea callejera, el hombre es detenido y Morilla entra en acción. Al poco, el marino recibe una paliza de muerte, el abogado ve asaltado su despacho y es amenazado. Descubrirá que ese individuo no es quien dijo ser y que tiene un oscuro pasado: al huir, tras él quedó desecha su cuadrilla de amigos -uno de ellos muerto en un trágico incidente- y su novia. Morilla abandonará todos sus casos para averiguar su identidad.

Esta otra novela también transita dos momentos: el presente -referido a la época del Fórum de las culturas de Barcelona- y el pasado de finales de los años cincuenta. Cómo nexo de unión, los negocios oscuros orquestados durante las etapas de urbanización de una ciudad en crecimiento.

Son novelas que se pueden encontrar aquí y aquí.